miércoles, 26 de septiembre de 2007
A pesar de su origen plebleyo se sintio principe desde el mismo momento en que tuvo uso de razon siendo solo un tierno infante -osea solo un niño quise decir- . Su principal -osea su mas importante- inquetud era pasar inadvertido entre el pueblo -tan seguro estaba de su verdadera ascendencia- hasta estar preparado realmente - osea verdaderamente- para ostentar su cargo con dignidad. Su ascendencia real - osea la autentica- era la que guiaba sus pasos en todo momento. Su sangre azul -que era roja como la de todos- le hervia en las venas por revelar su verdadera identidad ante su pueblo -osea ante su localidad de nacimiento- y en la capital del reino. Un buen dia decidio que habia llegado su hora y emprendio marcha hacia la capital dispuesto a hacer su revelacion, seguro de que todos -nada mas verle- se postrarian rendidos a sus pies. Por el camino se encontro con un vidente ciego que le reconocio nada mas verle y hasta un pobre avaro lloro de emocion dandole cuanto poseia en espera de mayores ganancias en un futuro cercano. Nada mas divisar el palacio real los guardas le escoltaron a los aposentos reales donde el rey -cansado, viejo y enfermo- le hizo principe por no tener descendencia y ser el primer varon que pisaba las inmediaciones de palacio desde el amanecer.

Tags: acepciones idioma cuento

Publicado por baricocha @ 15:21
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